Wave Opera House surge con el objetivo de crear un gran espacio para la cultura y las artes escénicas de la ciudad, proporcionando un espacio público que enriquezca de forma activa la vida de los ciudadanos.
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Como si se tratase de una ola chocando contra las rocas, el edificio adopta unas formas fluidas y dinámicas compuestas por unas grandes planchas de hormigón y metal. Estas formas se abren hacia el exterior en un generoso gesto que invita a compartir el contenido del mismo con el entorno que lo rodea, permitiendo a los ciudadanos participar de los diferentes eventos y exposiciones que alberga el edificio.

Por la noche el edificio se erige como un faro de luz y cultura, convirtiéndose en un hito arquitectónico de la ciudad que emite un inconfundible haz de luz hacia el exterior.

Las formas del edificio permiten albergar actividades tanto en su interior como su exterior. El principal recinto es un palacio de la ópera multifuncional con capacidad para 1400 asientos. Este espacio está dotado de sistemas de acústica variable que permite ajustar los tiempos de reverberación para ampliar el abanico de obras que pueden realizarse, desde óperas y conciertos hasta mítines y congresos, teniendo unas óptimas condiciones acústicas en todos los casos.

El exterior del edificio dotado con un anfiteatro y zonas abiertas, permite el desarrollo de exposiciones temporales, actuaciones musicales, eventos efímeros y proyecciones de cine, convirtiendo esta zona de la ciudad en un punto de actividad, cultura y vida nocturna.

Desde el punto de vista bioclimático, el edificio está dotado de soluciones pasivas que reducen el consumo en climatización. Las formas sinuosas realizan una estudiada función de control solar, proporcionando sombra a los recintos que envuelven. Esta estructura de grandes muros curvados permite contar con unas excepcionales características de aislamiento térmico. Las cubiertas quedan escondidas detrás de dichos muros y están dotadas de paneles fotovoltaicos para el autoabastecimiento del edificio.
La forma en espiral del edificio facilita la recogida de aguas pluviales en una serie de aljibes estratégicamente dispuestos, permitiendo su reutilización tanto en el edificio como en las zonas ajardinadas colindantes.