Perm
Una delegación de la ciudad rusa de Perm visitó nuestras instalaciones en Valencia a principios de febrero. El motivo era revisar los avances en el proyecto del nuevo zoológico que estamos desarrollando en colaboración con uno de los principales estudios de arquitectura locales, aprobar la última entrega de documentación y conocer de primera mano ejemplos de parques zoológicos de inmersión o Bioparques.

La delegación estaba compuesta por la representante del Gobierno de la Región de Perm, el Director del proyecto, un arquitecto y un ingeniero del estudio de arquitectura local y la Secretaria Científica del actual parque zoológico de la ciudad. Tras varios días de intenso trabajo realizado en nuestras oficinas, la delegación decidió aprobar la documentación presentada por nuestros especialistas y dar comienzo a la siguiente fase del programa de trabajos.

Para conocer en profundidad el vanguardista concepto de parques zoológicos de inmersión (Bioparques), realizamos varias visitas a parques de este tipo en España, así como al Parque Oceanográfico de Valencia, proyectos ejecutados en su día con participación directa de Amusement Logic y nuestros mejores especialistas.

Según comentaron nuestros invitados, este viaje de trabajo se transformó en una verdadera revelación al poder contemplar y estudiar directamente el funcionamiento de los modernos parques de animales. Pudieron experimentar como los visitantes se zambullen literalmente en el mundo de las fieras.

Emocionados reconocieron entender completamente aquella afirmación de la Asociación Mundial de Zoológicos y Acuarios (WAZA), que profería: “ ya no se pretende mostrar los animales individualmente (s.XIX), ni al animal en su hábitat (s.XX), sino mostrar ecosistemas completos”. Lo que se conoce hoy en día como un recorrido de zoo-inmersión.

Para conseguir dicho objetivo en el Bioparque de Perm, Amusement Logic desarrolla el proyecto de manera que cada especie animal pueda mantener su estructura social característica (parejas, grupos multifamiliares, etc.), y que cuente con todos los elementos necesarios – cuevas, ramas o charcas, por ejemplo – para desarrollar su comportamiento natural. El público se sentirá transportado al hábitat natural de los animales, caminando como en una excursión por serpenteantes caminos y rodeado de rocas, troncos o vegetación. Recorrerán entornos donde las barreras con los animales son invisibles o imperceptibles, teniendo la inquietante sensación de que estas barreras en realidad no existen.