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El buceo (scuba diving) nació como habilidad militar (asirios, griegos y romanos), irrumpió en los medios audiovisuales como espectáculo masculino (recordemos a Cousteau o a James Bond) y se ha popularizado en los últimos años gracias a organizaciones de certificación como PADI, NAUI o SSI.

Se ha extendido a todas las edades, condiciones físicas y a ambos sexos, pues las mujeres ya representan un 30% del mercado. Se estima que hay un total de 6 millones de buceadores certificados en el mundo, y el número sigue en aumento.

Aún así resulta una actividad relativamente cara y engorrosa (parecida al esquí, donde hace falta equipos especiales) e inaccesible (hay que viajar lejos para ver cosas interesantes bajo el mar). Encima, los mejores destinos suelen estar en zonas conflictivas (Mar Rojo) o de riesgo meteorológico (Caribe). Y con la masificación aparecen los problemas medio-ambientales: los arrecifes coralinos, ya de por sí sometidos a la contaminación de origen humano, no pueden acoger a más buceadores.

Por todo esto proponemos el ScubaSchool: mundos submarinos artificiales cerca de los mercados emisores de público, en ciudades como Londres, Berlín, Nueva York o Beijing. ScubaSchool representa una recreación fidedigna y a escala de paisajes bajo el mar, que permite a cualquier persona aprender y practicar técnicas de buceo de forma segura y cerca de su casa.
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Los niños puede iniciarse, los que ya saben pueden practicar en cualquier momento del año para no olvidar lo aprendido, y los expertos pueden ampliar conocimientos con inmersiones nocturnas o de especialización. Incluso permite el acceso a este deporte a personas discapacitadas, para las cuales el buceo supone una actividad muy beneficiosa.

Tenemos el concepto desarrollado y podemos adaptar su configuración, dimensiones y contenido a diferentes situaciones de mercado. Para más información, no dude en contactarnos.