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Para que haya interactividad debe producirse una reacción como consecuencia de una acción. Los cubos pivotantes suelen denominarse como juegos interactivos, pero no lo son realmente, ya que el usuario no influye en el llenado y volcado del cubo.
En esta ocasión proponemos un cubo pivotante realmente interactivo. El aporte de agua no se realiza de forma automática sino mediante cañones de agua actuados por los usuarios. Apuntando el cañón hacia la pantalla, similar al tablero en el baloncesto, los niños pueden ir llenando el cubo y controlar el momento en el que vuelca el agua sobre los demás.